El artículo
      Nuevas tecnologías e intervención socio-política
      del miembro de la RED VASCA ROJA Antxon Mendizabal fue publicado en galego-portugués en el nº 17 de la Revista ABRENTE, Vozeiro de Primeira Linha (MLN), de Agosto-Septiembre del año 2000.


      Nuevas Tecnologías e Intervención Socio-Política

      Es conocido que la aplicación en el sistema productivo de los nuevos descubrimientos tecnológicos y científicos modifica las relaciones técnicas y sociales que los agentes de la producción establecen entre ellos y con los medios de producción. Así, la necesidad de aprovechar los sistemas de irrigación artificial es también la base de la relativa libertad de las comunidades campesinas asiáticas y la aplicación en occidente del "arado romano" para el trabajo de la tierra está en la base de la caída de la latifundia esclavista y de su sustitución por otro sistema con menor dependencia personal, como era "el colonato" de la época antigua. Así, también, la implementación del "sistema de máquinas" exige una clase de trabajador/ra liberado de las relaciones de dependencia personal que caracterizaba al feudalismo.

      La aplicación en el terreno socio-económico de las "nuevas tecnologías" derivadas de esta revolución de la microelectrónica (el robot industrial, las máquinas con control numérico, los sistemas de fabricación flexible, la aplicación de la informática en campos como el diseño, el dibujo y el cálculo, la telemática, etc.) tiene amplias repercusiones en la dinámica económica, social y política de nuestro mundo actual. Precisamente, una característica fundamental de ésta revolución de la microelectrónica es la multiplicidad de sus efectos en las diversas manifestaciones de la vida en general y del trabajo en particular, provocando una serie de transformaciones en la organización del trabajo, el contrato de trabajo, el mercado de trabajo, las políticas de desarrollo y el mundo de la comunicación, que exigen al movimiento obrero, a las naciones oprimidas y al movimiento revolucionario, una urgente readecuación de su intervención socio-política. Trataremos de plantear de manera sintetizada, a nuestro juicio siempre, algunos grandes parámetros de esta línea de intervención:

      . En primer lugar es necesario abordar la organización del trabajo. A nuestro juicio, la acción sindical debe apoyar aquellos aspectos de las nuevas formas de organización del trabajo que comporten la recualificación de la fuerza de trabajo y una mejora de la formación y del control de los procesos productivos. Se trata de que cuando el capital introduzca nuevas tecnologías o innovaciones que supongan cambios significativos en la marcha de la empresa seamos nosotros/as los que impongamos las condiciones sociales del proceso (y no situarnos siempre en la defensiva de las condiciones sociales impuestas por la empresa). El capital necesita cada vez más un proletariado protagonista en el terreno económico y tecnológico e idiota en el terreno social y político (por la vía del corporativismo, de la desideologización y de la individualización). Nosotros/as necesitamos, al contrario, una clase trabajadora protagonista en el terreno económico y tecnológico pero también en el terreno social, político y cultural.

      . En segundo lugar, se trata de integrar la actividad sindical centrada en el dominio de la organización del trabajo en la amplia lucha por la participación y el control de los procesos productivos en el seno de la empresa; considerando ésta además como parte de la lucha global por la democracia participativa en el conjunto de la sociedad. Se trata aquí de integrar la lucha por la participación en el interior de un sindicalismo socio-político que reclame nuestros derechos ciudadanos en el seno de la empresa, cuestionando la monarquía absoluta de la empresa privada, la república burguesa de derechas de la empresa cooperativa y el despotismo asiático del sector público.

      . En tercer lugar, se trata de implementar una línea de intervención sindical y popular que supere el sindicalismo centrado en la defensa de las/los trabajadores con empleo fijo (minoritarios hoy en la población laboral) abordando el conjunto del mercado de trabajo (trabajadores/ras de empresas en crisis, trabajadores/ras eventuales, economía sumergida, parados/das desanimados etc.). Aquí es necesario considerar que las transformaciones en el mercado de trabajo durante la última década han perfilado una sociedad más injusta e insolidaria que nunca y ello debe llevarnos a abordar de manera diferente, mucho mas materialista, la problemática de los sectores desfavorecidos de nuestra sociedad.

      La existencia es previa a la conciencia, y hoy más que nunca es necesario defender las condiciones de existencia de todos/das los trabajadores y miembros de las clases populares, comenzando por los más débiles. Ello implica líneas de intervención sindical y popular específicas y adecuadas para determinadas realidades (economía social, juventud, mujer, economía sumergida, etc.). Y toman aquí importancia estratégica aquellas reivindicaciones como "la exigencia de creación de empleo" en las regiones periféricas y más particularmente "el reparto del trabajo existente" (esto es vital en un contexto en el que el margen económico-ecológico para promocionar nuevas actividades económicas es reducido) y "la generalización del salario social " para el conjunto de la población en edad laboral, que por afectar al conjunto del mercado de trabajo defienden especialmente a los/las más desfavorecidos. El logro de estas últimas reivindicaciones permitiría además reconstruir las condiciones materiales que posibilitan la recuperación del protagonismo de los sectores desfavorecidos en la vida social y política de nuestros respectivos países.

      . En cuarto lugar, para los pueblos del mundo en general y para las naciones periféricas en particular, la aplicación en la actividad humana de las nuevas tecnologías evidencia una nueva realidad: la revolución de la microelectrónica es también la "revolución del conocimiento" y ello convierte el intangible social de una comunidad (su sistema escolar, sus universidades, sus sistemas de organización del trabajo, sus sistemas de participación laboral y social, sus sistemas de comunicación, su conciencia política y motivación), en una base estratégica para el desarrollo y la emancipación. Es nuevamente una gran posibilidad para los pueblos que mantienen su cohesión socio-política, su autoestima y su confianza en las fuerzas propias.

      . En quinto lugar es preciso valorizar la auténtica significación de la actual revolución de la comunicación y el enorme impacto derivado de su utilización por el poder político para la conformación de la conciencia social y la homogeneización lingüístico-cultural. Ello plantea a las naciones oprimidas y al movimiento revolucionario la exigencia de vehiculizar su "propio proyecto de comunicación". Las experiencias de prensa propia para el movimiento de resistencia y de sistemas populares-municipales de comunicación en lengua propia (prensa, radio, televisión) puestos en funcionamiento en algunos lugares de Euskal Herria, pueden ser preciosas aportaciones para su generalización en nuestras respectivas comunidades nacionales. Mención especial requiere para el quehacer revolucionario la utilización de "Internet" para la acción, comunicación, socialización y solidaridad nacional e internacional, debiendo ser el análisis de las posibilidades de este último apartado, por su decisiva significación, objeto de un estudio específico.

      . En sexto lugar, la lógica de la nueva intervención socio-política debe cuestionar el modelo de desarrollo, imbricando los aspectos ecológicos, las cuestiones lingüístico-culturales, el movimiento de la mujer, la soberanía nacional, la solidaridad internacional, el nuevo discurso sobre la democracia, y la participación popular, en el diseño estratégico de un modelo propio, soberano, socialista e internacionalista para los pueblos del mundo.

      . En séptimo lugar, nuestra privilegiada situación para la ubicación de las nuevas tecnologías en el contexto internacional debe considerar las relaciones Norte-Sur, apostando por la comunicación entre las culturas y la solidaridad. Ello exige optar por una nueva integración con los países del Tercer Mundo y las masas humanas desheredadas y marginadas del Planeta, de manera que converjamos los/las que tenemos hambre de libertad con los/las que tienen hambre de pan y podamos construir conjuntamente una nueva civilización.

      Antxon Mendizabal

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